X-Out: retroanálisis

Hay casi tantos juegos interesantes en Amiga como agua tiene el Pacífico. En virtud de la objetividad hay que señalar que soy un forofo de esta plataforma, pero muchas de las sagas legendarias parten de este ordenador. No voy a fijarme en un destacadísimo título sino en otro más bien discreto: X-Out (1990), de Rainbow Arts.

xout-cabecera

Este Cross-out, desde su lanzamiento, estuvo bajo la sombra de uno de los grandes de Amiga, el Blood Money (1989). El planteamiento es muy similar: un shoot’em up vertical dificilísimo en el que, dinero mediante, configuraremos nuestra nave para arrasar con todo. En este caso, submarinos que compraremos a una especie de buzo alienígena.

No hay una espectacular intro como en Blood Money, es de suponer que esto es así ya que el juego venía en un solo disquette. Pese a todo, a mí particularmente me ha gustado más. Es muy difícil, pero más jugable y las animaciones son más vivas. Hay muchísimos tipos de enemigos, y en cada fase hay un jefe a la mitad y otro al final. Sólo hay cuatro niveles, pero no importa: ni tu ni tus hijos os lo vais a acabar.

La música es obra de Chris Hülsbeck, uno de los mejores artistas del Amiga. En el mismo año hizo la banda sonora de Turrican, uno de sus mejores trabajos. El sonido es acorde con los juegos de la época, incluso para el altísimo listón de las capacidades multimedia del Amiga. Los que hayan jugado a otros juegos de Rainbow Arts reconocerán algunos de los efectos de sonido.

Por supuesto, una de las cosas que más me gustan (y que le da más vidilla al juego) es le tienda de inicio de fase. Hay posibilidades casi infinitas a la hora de configurar nuestros submarinos, pudiendo elegir entre multitud de disparos, satélites o cascos para la nave. El presupuesto es bastante ajustado, eso sí, y no es conveniente ir con una sola vida…

Los gráficos del juego aprovechan la limitada paleta gráfica del chip Denise. Los sprites de los enemigos normales no son muy grandes, pero tienen muchas animaciones y son tremendamente variados. Hay tres mundos completamente distintos, aunque el más llamativo es de las dos primeras fases, las subacuáticas. Hay un montón de cosas del escenario que pueden destruirse con nuestros disparos, y eso siempre es un punto a favor.

El juego tiene un truco que puede sacarnos de un apuro: en la tienda, si se elige el casco más caro (el que aparece en las imágenes), se selecciona el disparo más barato (el color “fuego” sencillo) y con dicho artículo se pulsa sobre el contador del dinero, este reflejará la suma de 500.000 créditos. Con este presupuesto tendremos de sobra para montar tres naves armadas hasta los dientes. Pero aun así el juego es bastante difícil, yo para pasármelo he tenido que recurrir a un trainer… (que viene en dos discos, y hace de las cargas un coñazo)

En el vídeo, un servidor intenta, sin éxito, pasar de la segunda fase. Aún con el truco del dinero el juego se me resiste… debe ser que hace 25 años que no jugaba. Disculpad la calidad del vídeo, aún me estoy haciendo a esto de ser youtubista profesional.

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Los enemigos de fin de fase son gigantes, originales y… asquerosillos

El juego salió tambien en Atari ST, CPC y Spectrum. Esta última versión obtuvo un gran éxito de crítica en la prensa especializada en la máquina, dado que esta conversión tenía uno de los scrolls más suaves que se recuerdan. Además, conservaba la tienda y sus fases. De todas formas, hoy día la única versión que vale la pena jugar es la de Amiga.

Su segunda parte, Z-Out, salió un año mas tarde y mejoraba el juego en casi todos los aspectos. Lamentablemente prescindía de la tienda, y no es lo mismo. De todas formas se convirtió en un clónico bastante decente del R-Type, haciendo que su predecesor cayera mayormente en el olvido. Yo, con vuestro permiso, me quedo con el primero…

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