¿Y si Regreso al Futuro no hubiera tenido un DeLorean?

El DMC-12 tenía algunas características interesantes: puertas de ala de gaviota, carrocería en acero pulido sin pintura y un resultón diseño de Italdesign. Todo ello mientras se inspiraba en un deportivo tan importante como el Lotus Esprit. Pero seamos sinceros, poca gente conocería este coche si no fuera por la película Regreso al Futuro, de 1985.

Pero, ¿y si el DMC-12 no hubiera sido el coche de elección del Dr. Emmet Brown para la máquina del tiempo? ¿Qué alternativas tendría? Bueno, eso depende enormemente de su presupuesto, el cual no debía ser abultado ya que dejó una roncha importante a unos terroristas libios que por poco lo fríen a balazos. Veamos qué alternativas hubiera tenido en 1985, con características definidas: asequible, deportivo y coupé.

Porsche 944

Una alternativa bastante obvia es este Porsche 944, modelo de entrada a la marca  que sustituyó al 924. Es verdad que el modelo más emblemático de la marca es el 911, pero este 942 es más parecido en diseño, precio y prestaciones al DMC-12.

Es verdad, no tiene puertas de ala de gaviota, pero tiene algo que mola incluso más: faros retráctiles, algo hoy en día desaparecido al no estar su complejidad justificada cuando los faros actuales son más seguros y con un coeficiente de fricción mucho mejor. Un par de curiosidades que me cuenta mi amigo Radioak: Fue una colaboración entre Audi y Porsche (su motor es Audi), y fue uno de los primeros coches de producción en serie con partes de aluminio, y uno de los primeros en pintarse con pintura electrostática.

Su precio empezaba en los 21.500 dólares americanos, algo abultado para sus características pero el emblema del caballito hay que pagarlo. El modelo de 1985 de dos litros y medio ofrecía 160 CV, lo que no estaba nada mal.

Mazda RX-7 FC

La segunda generación del RX-7 entró en producción el mismo 1985, con un diseño muy parecido al Porsche 944. Tenía eso sí una característica fundamentalmente distinta, firma de este modelo: un motor rotativo de dos rotores y 1.3 litros que daba hasta 150 CV en su versión atmosférica inicial.

Este coche es conocido entre los aficionados a los deportivos japoneses por su uso en competiciones de drifting, pero también participó con éxito en campeonatos de turismos, con algo menos éxito en las 24 horas de Le Mans o incluso en el campeonato de rallyes.

Un coche que no es sencillo de mantener, mayormente por su delicado motor wankel que consumía aceite alarmantemente, y que requería que los sellos de sus rotores fueran reemplazados cada cierto tiempo. No obstante ni siquiera su sucesor, el RX-8, lo superó en popularidad y hoy sigue siendo un estandarte de los motores alternativos, de Mazda y del automovilismo japonés en general. Su precio de lanzamiento fue de algo más de 20.300 dólares americanos.

Lotus Esprit S3

Un trabajo conjunto de Colin Chapman y de los diseñadores de Giugiaro, que varió poco su diseño desde 1976 hasta el final de su producción en 2004. Su tercera versión, de 1981, es un clásico de los deportivos de los 80.

A lo mejor está un poco fuera de lo que Doc buscaría, pero sus características son dignas de apreciación: llantas de aleación BBS, hasta 172 CV en su versión turbo, inyección electrónica Bosch y sus 6,5 segundos en el 0 a 100, debido a su peso de 1020 kilos.

Lotus es una de las pocas marcas que sigue siendo pura competición desde su apertura, y no se ha vendido a los SUVebordillos… por ahora. Pese a todo, en su lanzamiento costaba “sólo” 13.500 libras, comparado con los más de 25.000 dólares americanos que costó el DMC-12 en su lanzamiento. (Nota: no he podido encontrar segundas referencias a este precio, tomadlo con cautela. Parece que se trata de un precio del año 75, tras el cual la inflación en UK llegó al 25%)

Nissan 300ZX Z31

El primer coche V6 de producción en serie de Japón fue el sucesor del 240Z, con casi 200 CV en su versión 3.0 turbo. Todo esto por alrededor de 19.000 dólares americanos, haciendo honor a los deportivos Nissan de ofrecer la máxima potencia por el dinero gastado.

Este modelo en particular habría sido difícil de adquirir por Doc, ya que sólo llegó a EEUU su segunda versión del año 90 y sólo 300 unidades. El primer modelo, de 1983, sorprendentemente llegó a casi todos los rincones del mundo. No obstante, si quería algo exótico, bien pudo importar uno de Europa, ¿no?

Alpine A310

La alternativa francesa no es otra que el Alpine A310. Sí, es verdad que en esa época tuvimos el maravilloso Peugeot 205 turbo 16, pero era más bien un hot-hatch que un coupé deportivo. En este caso es una alternativa tan parecida al DeLorean que usó el mismo motor V6 PRV.

A pesar de compartir motor, éste se exprimió hasta los 193 CV en su versión GT. Este auténtico todo atrás de los 70, sin embargo y hasta donde he podido saber, no se vendió en los Estados Unidos, pero al otro lado del charco no era un coche difícil de conseguir. No he conseguido saber su precio de lanzamiento, pero estoy seguro que no era barato.

Toyota Celica Supra MkII

De su nombre, su historia: un Celica que quiso ser más… y lo consiguió. Su segunda versión, de 1982, llegó hasta los 160 CV en 1985 a un precio increíble: alrededor de 14.500 dólares para sus versiones más caras.

Daba un repaso en precio y potencia al DMC-12, aunque tenía un pequeño “fallo”: que era de tracción delantera. No importa dado que por su diseño tampoco ibas a echar de menos el DeLorean, por sus pasos de rueda y su interior, aunque fuera rojo en lugar de negro.

Honda Prelude 2nd gen

He aquí nuestra opción de precio de derribo, fiabilidad absoluta y seguridad máxima. Con 137 CV podría no competir demasiado bien con los anteriores, pero es que por 10.300 dólares de precio de salida ya dirás. (Aunque la versión con el motor B20 producía 160 CV, lamentablemente sólo para el mercado japonés)

Para los que conozcan a los coches de la casa hay poco que decir: son más fiables que un cronómetro suizo y probablemente te sobrevivirán. Además suelen ser bastante seguros, y en este caso particular así es: se decía que, a diferencia de otros deportivos, para estabilizarlo bastaba con levantar el pie del acelerador.

Chevrolet Camaro IROC-Z

Por último una elección puramente americana. Un V8 small-block de 5 litros que entregaba… 215 CV. No es que sea impresionante para el tamaño de su motor, pero por 11,800 dólares podías hacer tuyo el lema “caballo grande, ande o no ande”.

Probablemente no sea el más estiloso de la lista, pero sí que es verdad que es apropiado que funcione con plutonio, ya que había que echarle gasolina con un cubo.

¿Y si hubieran sido otros?

  • Toyota MR2 mk1: Asequible, con un motor decente, pero si queremos llegar alegremente a los 140 por hora vamos a necesitar algo más grande que 128 CV. Además le habría sobrado dinero para pagar a los terroristas libios, quitándole parte de la gracia.
  • Toyota AE86 Sprinter Trueno: Un coche fenomenal para repartir tofu por carreteras de montaña, pero no para aceleración bruta o para volar. Su carisma está más bien enfocado a ser un coche modesto con el que se consiguieron grandes cosas.
  • Ford Escort RS 1600i: La gama europea incluía este coupé deportivo ligero con características de coches de carreras. Ruidoso, duro, ratonero y prestacional. Con poca potencia en el motor, pero siendo un peso ligero daba unas prestaciones decentes. Ni se le conocía ni se le esperaba en América.
  • Chevrolet Corvette C4: Una opción si estirásemos el presupuesto hasta los más de 30.000 dólares en su versión más básica. Tenía elementos que lo hacen interesante para la película: el capó abría prácticamente todo el coche, un diseño muy americano y potencia de sobra por su V8 de cinco litros. Pero Doc probablemente tendría que empeñar su casa.

¿Y estos por qué no?

  • Ferrari Testarrosa: La mejor de las opciones… si de repente tuviera más del triple del presupuesto que tuvo para el DeLorean. Lo mismo que otros como el Lamborghini Countach.
  • BMW M6: Más del doble del precio del DMC-12, y seguramente lo confundiríamos con el malo de la película.
  • Pontiac Firebird Trans Am: Aunque la idea no es mala del todo, ya en 1982 era el Coche Fantástico. No se lo habríamos perdonado.
  • Mercedes-Benz 190E: Lo mismo que el M6, y además no tiene aspecto de deportivo. Aunque fuera una bestia en circuito.
  • Ford Mustang: Sería genial para los americanos, no así para el resto del mundo. Por no hablar de que el modelo del 79 era feísimo.
  • De Tomaso Pantera: Conocido por ser uno de los favoritos de Elvis Presley. No obstante los 50,000 dólares que costaba lo alejan de Doc, y mucho.
  • Porsche 911 (930): Mi opción favorita… si no fuera porque costaba cerca de 60.000 dólares. Tristemente inalcanzable.

Palabras finales

Como es lógico, he excluído de la lista modelos concept como el Peugeot Quasar, pese a que me encantaban, simplemente porque están fuera del alcance del hombre de a pie, tenga el dinero que tenga. Ni que decir tiene que la lista está limitada a coches de 1985 o anteriores, por muy viajero en el tiempo que sea Doc. Una lista elaborada acorde con mis gustos personales, por supuesto, y desde mis (limitados) conocimientos sobre los coches de aquella época.

Si alguien tiene alguna corrección o aportación que hacer está más que bienvenido a expresar sus sentimientos en los comentarios.

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