Cool Spot: retroanálisis

Si existiese un “juego del verano”, Cool Spot para Mega Drive hubiera sido un firme candidato en 1993. La consola recibió una plétora de arcades plataformeros durante su vida útil, pero pocos con tan bien acabados y con el dinamismo de este publijuego.

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El personaje no es, ni más ni menos, que el punto que hay entre el 7 y el UP en el logo del refresco 7UP. En Europa, la mascota que tuvimos desde los ’80 fue Fido Dido, una especie de beatnik. Esto explica por qué en las versiones europeas no aparece la imaginería de 7UP. Recomiendo, por tanto, jugar a la versión americana siempre que sea posible.

Anteriormente los mismos autores crearon otro publijuego, Global Gladiators, cuyos protagonistas eran unos jovenzuelos aficionados al McDonalds que limpiaban el mundo de basura y del que probablemente hablaré otro día. Cool Spot sigue en su línea, pero es más original, más grande y se nota más moderno. Además sus gráficos y sonido son mejores, por lo que, aunque pueda tratarse de más de lo mismo, David Perry mejoró en casi todo.

Las virtudes del juego son evidentes desde el primer momento: el scroll es suave como en casi todos los arcades de la consola, es divertido de jugar y manejar y sus gráficos son muy detallistas. Además repite una característica muy interesante de Global Gladiators, y es que la pantalla se moverá dependiendo de dónde miremos, de manera que veremos más lejos hacia donde apuntemos y menos a donde demos la espalda.

Además de los gráficos del juego en sí, el diseño visual está muy cuidado y tiene escenitas animadas muy molonas repartidas por el juego. Para los estándares de hoy día son pequeñas, pero para 1993 no eran tan habituales. Se agradece, por ejemplo, que en lugar de un rótulo de “TIME UP” haya una escena donde Spot rompe a martillazos un despertador que suena.

El objetivo del juego, más que avanzar hacia delante, es el de recoger fichitas rojas por todo el nivel (a menudo siguiendo muchos caminos por un mapeado enorme) y, cuando tengamos las suficientes, liberar a nuestros amiguetes. Si recolectamos las suficientes podremos ir a una fase de bonus para obtener vidas y puntos extra, y recolectar las letras de UNCOLA. Bueno, o VIRGIN en caso de la sosa versión europea. Además, en esta fase Tommy Tallarico se marcó un tema especialmente chulo, del cual pongo aquí mi versión, de modo que pueda hacerme un poco de autobombo.

Los niveles son muy variados, enormes y algunos bastante difíciles. Aunque existen distintos niveles de dificultad, es recomendable jugar en el ajuste por defecto ya que de otra forma nos perderemos algunos detalles y enemigos. Éstos son tan imaginativos como detallados, y vale la pena disfrutar del reto. Visitaremos distintos mundos, como la playa o el puerto, siempre desde la diminuta perspectiva de Spot, lo cual casi siempre significa peligro hasta de las criaturas más inofensivas.

Como es habitual, los niveles aumentan progresivamente en su dificultad. Algunos son especialmente desquiciantes porque el menor error nos hará caer en el vacío, y en otros la dificultad radica en hacer saltos casi a ciegas cuyo castigo es tener que volver a empezar. Después de un paseo por todos los mundos, en la segunda mitad del juego vuelven éstos a repetirse con un diseño diferente, añadiendo enemigos y nuevos elementos… así como más dificultad.

El sonido del juego es otro elemento a destacar. La música de Tommy Tallarico es muy pegadiza, y se las han apañado para mezclar sonidos digitales en efectos y música de forma satisfactoria. Curiosamente la música de título es una versión de Wipeout, una popular canción de los ’60 de los Surfaris. El resto no desmerece en nada al juego. Las versiones posteriores imitaban los sonidos producidos por la Mega Drive, como la de Super Nintendo, por lo que no resulta tan auténtico. La versión de Amiga incorporaba nuevos samples digitales, por lo que es la siguiente a destacar.

El juego hace un uso extensivo de dithering (tramado), que consiste en difuminar errores de codificación color de una imagen. Jugado en televisores CRT esto simula colores intermedios o incluso transparencias, pero en monitores o televisores modernos es un pixeleo extraño. Muchos emuladores incluyen sombreadores que permiten simular un televisor CRT, aunque es cuestión de gustos.

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En SNES hay mejores gráficos, pero se resienten la jugabilidad, la resolución y (sorprendentemente) el sonido.

El juego terminó saliendo en casi todas las consolas de 8 bit y 16 bit de la época, además de en PC y AMIGA. En Super Nintendo y PC, aunque la paleta de colores era mejor, el sonido junto con la resolución y el scroll quedaron muy perjudicados y pierde más de lo que gana. En AMIGA la paleta gráfica y el scroll se resienten, pero la música sampleada es original de la plataforma y vale la pena escucharla. La de PC es similar a de la Mega Drive, pero la música es MIDI y no se oye tan bien. Las de Game Gear, Master System y Game Boy realmente no valen demasiado la pena, aunque la Game Gear hace lo que puede. Hay una comparativa bastante interesante en Retro Sanctuary, aunque en inglés.

El resultado es que este juego es uno de los imprescindibles de Mega Drive. No así su segunda parte, que se convirtió en un arcade isométrico. Spot Goes to Hollywood no fue programado por D. Perry, y se nota. Ni se juega tan bien, ni es tan divertido ni tiene el carisma del original. Salió para plataformas de la generación posterior, además de las consolas de 16 bit. Vale más la pena jugar al resto de juegos similares de Virgin, como Aladin, The Lion King o Global Gladiators. No te vas a quedar con las ganas, porque si algo le rebosan a esta consola son los grandes juegos arcade.

Juro que no es mangado, lo compré del destockaja de un videoclub.
Juro que no es mangado, lo compré del destockaja de un videoclub.

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