El día del Tentáculo: Remasterizado

El Día del Tentáculo (1993) fue la segunda parte de la primera aventura de Lucas, Maniac Mansion (1987). Se trata de una obra maestra de los juegos para ordenador que todos hemos jugado ya, o al menos todo jugón que se precie. Fue un momento cumbre en la edad de oro de las aventuras de LucasArts, y una de las que más fans tiene. Double Fine, la nueva desarrolladora independiente de sus creadores, ha producido una nueva versión mejorada.

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El tratamiento realizado al juego es similar al que ya vimos con Monkey Island 1 y 2 (1990, 1991) en 2009. En esta ocasión se han esmerado mucho más en respetar el estilo artístico del clásico, y se han traído todas las características de las “special edition” anteriores. ¿Cómo ha quedado la cosa? Veamos.

El juego en sí es el mismo, y tiene el mismo desarrollo que el original. El doblaje no cambia, ni tampoco lo hacen los subtítulos. Realmente se trata de un juego que ni le sobraba ni le faltaba nada, por lo que calcar el original es, probablemente, la mejor opción. Con Monkey Island 1 y 2 no se respetó el estilo original, pero en esta ocasión se ha respetado todo hasta el punto en el que uno se pregunta si se trata de demasiado respeto. Los nuevos gráficos son vectoriales, basados en los anteriores, y se ven perfectamente en cualquier resolución

De nuevo, pulsando F1 podemos conmutar inmediatamente entre la versión clásica y la moderna. Esto nos permite ver en cualquier momento cómo era la original, tanto en gráficos como en música. El sonido es muy muy parecido, y muchos de los efectos tienen la misma fuente. Lamentablemente, al contar el juego ahora con sonido digital, el sistema iMuse del amigo Michael Z. Land no funciona igual. Al igual que en el remake de Monkey Island 2, aunque la música es tan buena como en el original, la accidentalidad de la música y las variaciones de la misma se van al traste.

El famoso sistema de verbos de SCUMM ha sido sustituído por una ruleta que aparece al hacer click en los objetos, al estilo de La Maldición de Monkey Island (1997). No obstante, se ha hecho algo muy de agradecer, y es que se puede usar la barra de verbos clásica, con mejor resolución. Un detalle que chirría como uñas es una pizarra es haber cambiado el verbo “recoger” por “agarrar”. De acuerdo, en algunos países de latinoamérica “coger” significa “follar”, pero no veo que se hayan cambiado frases terminadas en “olla”, “ote” o “inco” para no captar la susceptibilidad de las audiencias españolas. Es mojigatería, se mire por donde se mire, y con audio latino.

Una nueva característica, interesante para personas no avispadas (como yo), es que mediante la tecla de mayúsculas pueden resaltarse los elementos del juego con los que es posible interactuar. En el primer Maniac Mansion había que ir a tontas y a locas haciendo click en todas partes como un mono, y en la segunda parte aparecía el nombre del objeto al pasar por encima, pero esto me parece todo un acierto.

Una característica notoria del juego original era que el primer Maniac Mansion era accesible desde dentro del juego, usando el ordenador del loco Ed. Esta característica se mantiene, y es posible jugar a este juego, pero en perfectísimo inglés. Esto no se entiende, ya que el juego salió en castellano. La versión jugable es la de PC, con gráficos EGA. El sonido parece una mezcla de PC Speaker y Tandy, aunque debe tratarse de sonido digital imitando a estos dos últimos.

Un sitio donde cabía una mejora sustancial era en las animaciones de los personajes, pudiendo haber usado más marcos de animación para los mismos. Tal como ocurrió con los remakes de los Monkey Island, esto no ha sucedido, y las animaciones tienen exactamente las mismas. Digo yo que al menos podrían haber animado mejor el vórtice de la pantalla de LucasArts…

De nuevo, contamos con la posibilidad de escuchar (con subtítulos) los comentarios del director. En ellos, los creadores del juego explican distendidamente cada una de las escenas, revelándose detalles curiosos acerca de su concepción y desarrollo. Además, durante el juego se van desbloqueando distintos elementos de arte conceptual, los cuales puedes verlos desde el menú del juego.

A diferencia del remake de los Monkey Island, creo que se trata una remasterización justa. Quitando de algunos detalles feos o elementos que se esperaría que mejorasen, no hay mejor versión que esta. Como mucho, la versión original podía sonar mejor porque usaba usar iMuse, y sólo si contábamos con un hardware Roland MT-32. De cualquier forma, vale mucho la pena jugarlo, y eso si ya has jugado al original. Si nunca has jugado a este juego, nada debería pararte de hacerlo en este preciso instante. Estar muriéndote no es una excusa válida, porque deberías jugarlo especialmente si te estás muriendo.

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