Thunder Force IV: retroanálisis

Los shoot’em up son un género cuyo feudo natural son las máquinas recreativas. Aunque muchos de sus dechados son exclusivos para los arcades, existen excelentes ejemplos para sistemas domésticos del género. De hecho, con el paso de los años y la desaparición de los salones recreativos, se fueron convirtiendo lentamente a un género doméstico.

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En pleno apogeo el género en los arcades, 1992, aparece Thunder Force IV, el que con mucho es el juego más recordado de esta prolífica saga. Este juego, programado por Technosoft, es exclusivo para la Mega Drive, aunque se reeditó en un pack para Sega Saturn más tarde. Ninguno de los otros cinco juegos de la saga se puede medir con este.

Desde el minuto uno, el juego fue alabado por la crítica y los jugadores por su altísima calidad técnica y jugable. Aunque muy similar a su predecesor, las mejoras son evidentes en todos los aspectos del juego. Gráficos geniales, enormes planos con scroll parallax, un musicón que no tiene rival en los 16 bits y por supuesto una dificultad espantosa. Se dice que, si te lo pasas sin hacer trucos, te sale barba al instante, incluso si eres mujer. En realidad, a mí me ha salido tan sólo de jugar normalmente de las veces que me han aniquilado sin piedad.

Tras una intro a ritmo de heavy metal, el juego permite cambiar ligeramente la configuración y elegir las cuatro primeras etapas del viaje. Por ahora más te vale usar un ajuste fácil y poner muchas vidas. Un consejillo: si te ves apurado, al poner 0 vidas el juego te otorga 99, al menos en la versión europea. Hablando de versiones, la conversión a territorio PAL es de las mejores realizadas nunca: el juego va a la misma velocidad que en EEUU y Japón pese a ser de 50Hz, en lugar de 60. Peor suerte tiene el territorio americano, porque el nombre del juego se cambió a Lightening Force (sic). Lamentablemente, la resolución no se adaptó al territorio PAL y tendremos barras de color arriba y abajo. No es perfecto, pero hace que el juego sea el mismo que en Japón.

Entrando en harina, el juego es impactante por su velocidad. Se mueve sin problemas pese a tener muchísimos planos de scroll parallax, gran cantidad de enemigos y de proyectiles y de mostrar vivos colores. La nave puede cambiar de velocidad a voluntad, lo que por fortuna puede hacerse mientras el juego está pausado, así como el arma que estemos usando. Excepto para los jugadores más exigentes, esto es mayormente innecesario.

El diseño del juego es soberbio. Las fases son muy grandes, con varios caminos y con un mínimo de dos jefes. Por supuesto, la parte mala es la dificultad: las cuatro primeras pantallas son medianamente asequibles para alguien con algo de experiencia, pero a partir de la quinta la cosa se pone muy, muy jodida. (he usado truquetes para hacer las capturas de pantalla… lo siento)

Los gráficos son fenomenales. Múltiples planos de scroll, movimiento suave, muchísimos enemigos, multitud de animaciones… y unos jefes de fase enormes. No hay nada que pueda echarse en falta en el apartado gráfico de este juego. Todos los niveles tienen gráficos distintos, y no se hace repetitivo en ningún momento, salvo los niveles 7 y 8, aunque será el menor de tus problemas. Los enemigos están genialmente diseñados, y recuerdan a la animación japonesa de principios de los ’90.

Pero sin duda el apartado más legendario del juego es su música. La banda sonora, con temas que van desde el tecnopop de los menús al heavy metal de los jefes finales, es de lo mejor que se ha escrito nunca para chips de síntesis FM, y en general una de las grandes obras musicales de los videojuegos. Fuera de Marios, Zeldas, Final Fantasy y demás de supuestos críticos de videojuegos, la banda sonora de Thunder Force IV es de las más alabadas por los jugadores desde que salió este juego. Además es especialmente prolífica: hay temas hasta según la posición que quedes en el ranking de puntuaciones altas, y algunos se desbloquean al finalizar el juego porque no cabían tantas canciones buenas. Por mi parte, me permito poner una versión que realicé de uno de los temas más conocidos, Metal Squad, que corresponde a la octava fase.

La música es absolutamente genial (puedes oírla online), pero el sonido tampoco desmerece. Los sonidos de disparos y otros efectos son convincentes, y un puñado de voces digitales acompañan a la recogida de power-ups y armas como está mandado. En este tipo de juegos, sobre todo tratándose de un chip FM, el sonido pasa desapercibido la mayoría de las veces, y este caso esto es mayormente cierto. De todas formas, los sonidos de explosiones y demás, aunque no sean los mejores de la historia son convincentes, pues nos recuerdan a los animes de la época.

A pesar de que se desaconseja, porque podría bajar mi status como jugador, tengo que criticar la feroz dificultad de este juego. En juegos como Ikaruga (2001) o Rez (2001) hay retos, como la puntuación o el “ritmo”, pero en Thunder Force IV el reto es que las vidas no caigan como moscas. A partir de la quinta fase es verdaderamente difícil, y es una lástima porque el juego es genialísimo hasta el final, y sólo por la música ya merece hasta el último segundo de su desarrollo.

Los videojuegos son una forma de arte particularmente cruel. Puedes no ser un lumbreras y aun así ver una película entera, puedes no ser un crítico musical pero disfrutar de una canción hasta el final. Pero con los videojuegos no ocurre esto: si no posees la pericia suficiente, simplemente te quedas sin ver el resto. ¿Alguien se imagina que en una película hubiera que aguantar la respiración cuando lo hace el héroe (bueno, esto lo hemos intentado todos) o el dolor de las balas? Lo siento, no puedes ver el resto de la película porque eres un cobardica. Pues no.

La crítica señaló que el juego, pese a sus abundantes virtudes, peca en tener poca originalidad, pero al mismo tiempo le otorgó puntuaciones elevadísimas alrededor de 9/10. Ciertamente: no es un juego en realidad virtual, no tiene componentes sociales, es en 2D, no tiene DLCs ni parches incrementales… ¡Qué cojones, se trata de un juego como debe ser!

¿Qué mas se puede decir? No sólo es un imprescindible de la Mega Drive, es un referente en el género, uno de los mejores shooter jamás programados y un gran juego en general. Su banda sonora nos emocionará para siempre. ¡Larga vida al metal!

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