Terranigma: retroanálisis

En la última etapa de la Super Nintendo, Enix programó uno de los Action RPG más logrados del sistema, y uno de los mejores del género. Terranigma fue lanzado en octubre de 1995 en Japón, y en diciembre de 1996 en Europa, ya bien entrada la nueva generación de CD, 32 bit y 3D.

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Al ser un juego de última hornada, se trata de uno de los juegos más depurados de la SNES. Se le considera la secuela espiritual de Illusion of Time (1993) (Illusion of Gaia en EEUU) al compartir tanto equipo de desarrollo como numerosas similitudes jugables. Salió traducido al castellano, aunque la traducción distaba de ser perfecta. Su historia narra el renacer de la tierra y sus seres vivos progresivamente, con la ayuda del protagonista, un muchacho de la Tierra interior. Más tarde, por supuesto, la cosa se complica, pero es mejor jugarlo a que te lo cuenten.

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De lo mejorcito de ENIX

El apartado gráfico del juego es especialmente destacable, incluso dentro del propio catálogo del cerebro de la bestia. Cuenta con unos sprites de lo más coloristas, escenarios muy cuidados y un uso extensivo de transparencias por hardware, usando extensivamente la viva paleta de la consola. Además el movimiento es fluido, con animaciones muy logradas. Se siente más cómodo de jugar que otros juegos de Super Nintendo, y sale el mejor parado al compararlo con otros como Chrono Trigger(1995), Illusion of Time, Secret of Evermore (1995) o Secret of Mana (1993).

El único punto negativo posible a su apartado gráfico es la resolución, que no es la mejor, aunque realmente está tan bien aprovechada que tampoco se echará de menos que hubiera más.

En lo que se refiere al sonido, el juego hereda mucho de su predecesor, aunque todos son acorde al juego y hay suficientes novedades para que no sea algo negativo. La música siempre se considera un elemento fundamental en este estilo de juegos, y aunque no defrauda sale mal parada si se compara con los juegos de Squaresoft, por ejemplo. No obstante, aunque no pueda competir con Mitsuda o Uematsu, el trabajo de Miyoko TakaokaMasanori Hikichi no es para desmerecerlo. Cierto que algunos temas podrían ser menos pastelosos…

La edición en tierras hispánicas era muy buena, al venir en castellano e incluir un libreto de pistas. No tan buena como Illusion of Time o Secret of Evermore, que venían en una caja grande, pero al menos venía en el idioma de Cervantes. Se echa de menos en este y otros títulos de Enix una tipografía mejor para los textos, que fuera de ancho variable como en la saga Shining Force. El título original, Tenchi Sōzō (天地創造), significa “creación del cielo y la tierra”, y con el permiso de vds. yo me quedo con el de Terranigma.

El apartado jugable es probablemente el último eslabón de la evolución de los Action RPG de la generación de los 16 bit. El personaje cuenta con muchísimos movimientos, y puede correr y saltar mientras realiza un montón de ataques. Además podemos usar magia, aunque su uso es limitadísimo porque depende de la recolección de un recurso limitado, la roca mágica. La dificultad es elevada: el personaje tiene una afinidad asombrosa a criar malvas en el cochino suelo. Afortunadamente el juego no se acaba al morir, sino que nos lleva hasta el último punto de salvado. Normalmente está en el quinto pino, pero al menos no se nos queda la cara de tonto en la pantalla de “Game Over”.

El personaje depende de estadísticas numéricas como en otros juegos de rol más complicados; léase ataque, defensa y demás. Podemos subir de nivel adquiriendo experiencia al derrotar enemigos, y por supuesto quedarnos con su dinerito para comprarnos armas, armaduras y hierbas medicinales. Mucho mejor que en su predecesor, que estábamos vendidos en este aspecto.

El tema de los niveles añade interés al juego, pero tiene el impedimento de que, a veces, se hace necesario volver atrás para derrotar enemigos y subir de nivel, dado que algunos jefes son más duros que el Alcoyano. Aún con todo, los combates son divertidos y tiene su aquel ir descubriendo las debilidades de nuestros enemigos. Cierto es que tiene algunas escenas, como al acompañar al puto león, en la que te cagarás en la leche varias veces. Si juegas lo entenderás cuando llegues.

El juego es tremendamente variado, y no tiene momentos aburridos, aunque sí algunos durillos. No sólo recorreremos un montón de escenarios distintos, sino que además tiene un montón de objetivos secundarios que hará que el mundo se desarrolle más o menos. Por ejemplo, si conseguimos ciertos materiales puede que en algunas ciudades construyan un aeropuerto, o que cierto continente aparezca de entre las aguas…

Los mapeados, aunque bien diseñados, a veces parece que lo estén para confundir o hacer que te pierdas. Si no tienes un buen sentido de la orientación (como yo) hay niveles en los que darás más vueltas que un manco en una barca. De todas formas, una vez superada una mazmorra es raro que tengamos que volver para algo.

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Nirlago, en una de las etapas finales del juego. Mapa mangado de aquí.

El juego además es largo, entre que revives los continentes (cuando salió no existían los carrefour), las plantas, los animales y desarrollas ciudades tienes muchas horas de diversión. Además están los objetivos opcionales, o entrenar y subir niveles para luego machacar sin piedad a nuestros enemigos. El juego, como casi todos los éxitos de Super Nintendo era caro en su época, pero era un gran juego que merecía la pena ser jugado. Aún hoy, un juego completo en español puede rondar los 120 euracos, y eso si no está en muy buen estado.

Si eres amante de este tipo de juegos debes jugarlo sin duda. Hay muy poquitos juegos que le pueden echar la pata, y aún así es cuestión de gustos.

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