En el observatorio de Borneo todo aparentaba ser un nuevo y aburrido día de trabajo. Hasta que en la pantalla del radiotelescopio un objeto no identificado resulta ser un asteroide con órbita de colisión con la Tierra, probablemente con consecuencias catastróficas globales. A este asteroide se le llamó Atila.
Así empeza The Dig, la undécima aventura gráfica de LucasArts y la de desarrollo más largo, de 1989 a 1995, con un amplio elenco de artistas involucrados en el proyecto que dio como resultado una de las grandes aventuras gráficas de los 90, en línea con la altísima calidad de los juegos de la casa de George Lucas.
Para prevenir una inminente catástrofe, la NASA prepara una misión tripulada al asteroide con objeto de desviarlo mediante dos explosiones nucleares. El intrépido ex-astronauta Boston Low embarca en la lanzadera Discovery junto con su equipo, el doctor en arqueología y geología Ludger Brink, la periodista y experta lingüista Maggie Robbins, el experto piloto de lanzaderas Ken Border y la técnico de la NASA (y una prometedora candidata política) Cora Miles.
Ante esta sinopsis podría parecer un argumento muy común, pero no olvidemos que el equipo de desarrollo del juego estuvo encabezado por un grande entre los grandes, Steven Spielberg (que tiene tantas referencias que no se podrían poner todas). Entre otros ilustres tenemos al músico habitual de LucasArts Michael Z. Land (también programador del sistema iMuse), Brian Moriarty (Co-creador de Zork y Loom) o William L. Eaken, conocido por sus ilustraciones para la Paramount, el propio Spielberg o incluso la NASA misma. Un equipo que nos garantiza calidad asegurada, que como veremos más adelante hizo despegar un proyecto que rozó el vaporware.

Argumentalmente el juego no se centra como otras películas en las dificultades para llegar al asteroide y plantar las bombas nucleares, misión que transcurre sin problemas. La historia de verdad llega cuando la misión es un rotundo éxito y se hace un descubrimiento sin precedentes en la historia. Incidente que pone en peligro las vidas de los astronautas y que se convierte en toda una aventura para volver a casa. Atila no es sólo un asteroide…
El argumento fue novelizado por el autor de fantasía y ciencia ficción Alan Dean Foster, conocido por sus adaptaciones cinematográficas al papel (Star Wars, Alien, Outland, Las Crónicas de Riddick, Lucha de Titanes, La Cosa, Star Trek (2009), Terminator Salvation…). Lamentablemente esta obra no fue editada en el idioma de Cervantes, aunque aún puede encontrarse en inglés en Amazon. A precio de Biblia de Gutemberg, eso sí. En la adaptación a novela se introducen detalles adicionales, como que el objetivo de la misión o es desviar o destruir el asteroide sino estabilizarlo en órbita a la tierra para estudiarlo. También se habla más de los dos tripulantes de la lanzadera que no descienden al asteroide, o de cómo se reclutó a Boston Low para la misión.
El aspecto gráfico tiene tres aspectos diferenciables: las escenas de animación, las escenas 3D y los gráficos del juego. Las tres se integran en el juego aunque son quizá demasiado diferentes artísticamente, pero de una calidad indiscutible. No en vano el estudio Industrial Light and Magic está detrás de muchos de los efectos visuales del juego. De todas formas, cualquiera de los tres por separado tiene una calidad superior, dentro de lo que permitía el estándar de 320×200 y 256 colores.



En el apartado musical el juego no defrauda. El camaleónico (¿por qué he usado este adjetivo?) Michael Land deja los ritmos caribeños de Monkey Island y nos trae una banda sonora muy acorde con este título de ciencia ficción. Curiosamente, Michael comentó que este estilo (inspirado según él en Wagner, del cual dispone de varios samples) es el más próximo a su estilo personal de cuantos ha realizado para un videojuego. De entre los doblajes podemos destacar el del protagonista, Boston Low, que es doblado por Robert Patrick. (Terminator 2, X-Files)
Un hecho conocido sobre The Dig fue su larguísimo desarrollo que rozó, en ocasiones, el vaporware. En 1989, Spielberg andaba buscando un nuevo argumento para sus producciones, y desarrolló la idea de The Dig. Al principio resultó en un capítulo de su serie Amazing Stories. Spielberg entonces descartó producir este guión a una película o serie de animación por el altísimo coste que conllevaría y la dificultad técnica del proyecto. Decidió unir a un grupo de desarrolladores y realizar un videojuego.
La primera versión del juego tenía cambios notables con respecto al final. Primero, el argumento se situaba en el futuro distante, y los astronautas revisaban el casco de una nave perdida y no de un asteroide. Spielberg quiso crear un argumento de sci-fi oscura, más al estilo de Alien, mucho más sangriento. Sin embargo este proyecto fue finalmente cesado.
Brian Moriarty fue el encargado de retomar el proyecto, el cual empezó de cero. El argumento que concebió es muy similar al final, pero seguía siendo más violento. Requería además que el jugador buscara alimento y agua constantemente si no quería morir, mezclándose con el género de RPG al estilo de Wasteland. También se perdió un detalle muy interesante, el de un cuarto astronauta. Un magnate japonés, algo así como un turista espacial que pone los fondos, que muere violentamente por quemaduras de ácido. La portada de la versión narrativa de The Dig, de hecho, tiene cuatro astronautas y no los tres que finalmente están en el videojuego.
Pasado algunos años y con la experiencia de Jurassic Park a sus espaldas, Spielberg decidió hacer un juego de aventuras al uso de Lucas y dejar los elementos de supervivencia. Uno de los puntos clave fue eliminar el exceso de violencia del juego, ya que la gente fue a ver con sus hijos Jurassic Park por tratarse de una película sobre dinosaurios, ignorando la advertencia de edad (fue categorizada como para mayores de 13 años). Esta tercera versión, finalmente, saldría en CD-ROM en 1995, aprovechando los últimos avances en generación de imágenes por ordenador, el paradigma multimedia y la corriente de aventuras gráficas de LucasArts, si bien a diferencia de éstas carecía del humor de otras como Monkey Island o Day of the Tentacle.
The Dig no es tan conocido como otros hits de la casa, pero su calidad es tan buena como cualquier otra de las aventuras de Lucas. Hoy se puede disfrutar sin tener que buscar alguien que nos venda el CD de segunda mano en el sistema Steam. También es completamente jugable en ScummVM, de modo que no hay escusa para no jugarlo. La versión de Steam, por desgracia, sólo está disponible en inglés.





#1 by Lolocop on 26 Abril 2010 - 9:58 am
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Se sale el juego, junto a los monkey, volver a jugarlos una y otra vez es una sensación que aun no he obtenido con otro juego.