Priviusli, on LOST… digooo en el último artículo conocimos una generación revolucionaria de consolas y su estrepitosa caída, el gran crack del 83. Fue un punto álgido y una caída que aún hoy se siente, posiblemente la primera generación de verdaderas consolas y, para muchos, nuestro primer contacto con los videojuegos domésticos.

Pero nunca llueve eternamente, excepto en Inglaterra y en el sureste asiático. En el mundo de las consolas ocurrió lo que tenía que ocurrir: una recuperación en el otro lado del mundo, en la tierra del sol naciente. La tercera generación, llamada también la generación de los 8 bit, no se fraguó de las cenizas de la anterior, como cabría esperar, sino que supuso algo completamente nuevo, y pronto dio la vuelta al mundo hasta llegar a la anterior cuna del videojuego, EEUU. ¿Qué nos deparó este maravilloso renacimiento?




Hace poco 
Este tío con cara de sicópata programó él solito algunas de las mayores obras para C64 y Amiga 500. Nacido en 1965 en Saarbrücken, Alemania, este fanático de la computación se compró el (por aquél entonces) el obscenamente caro Commodore 64, con el que se inició como grafista, usando el programa Koalapainter. Con él hizo varias demos, transformadas posteriormente en minijuegos.