Hace poco os habábamos de Manfred Trenz, el alemán del mullet que, él solito, se programó algunas de las grandes joyas de Commodore 64 y Amiga. Hoy toca hablar de Chris Hülsbeck, que trabajó en el mismo equipo que Trenz en Rainbow Arts.
Nacido en 1968 en Kassel, Alemania. Desde los 4 años daba lecciones de piano, pero a los 14 se compró su primer ordenador, el legendario Commodore 64. Entonces fue cuando aprendió a programar, ganando a los 16 el primer premio de composición con “Shades”, en una conocida revista alemana.


Este tío con cara de sicópata programó él solito algunas de las mayores obras para C64 y Amiga 500. Nacido en 1965 en Saarbrücken, Alemania, este fanático de la computación se compró el (por aquél entonces) el obscenamente caro Commodore 64, con el que se inició como grafista, usando el programa Koalapainter. Con él hizo varias demos, transformadas posteriormente en minijuegos.