Bueno, la mecánica ya la conocéis: Los sábados os tajáis como cosacos, fumáis petardos de los que no explotan y con el ruido de los bares os volvéis medio tontos. Los domingos, por ende, os levantáis a las mil y sin ganas de dar un palo al agua. Por mucho que la tele nos venda que es maravilloso salir ahí fuera a la naturaleza, nosotros erre que erre con nuestra resaca.

¿Qué mejor forma de pasar la mañana que jugando al ordenador entonces? Pero ahí está la clave: Seguramente os habréis levantado a las mil, y se os junta el desayuno con la comida, y eso con suerte. ¿Apetece ver decenas de horas de vídeo, complicarse la vida con veinte docenas de teclas o hacer misiones complicadas? Pues no, apetece jugar a los juegos de toda la vida. Y si es con el colega de farras, tanto mejor. ¡Pues para eso está esta sección!






